El dirigente radical Ariel García cruzó con dureza al Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, luego de que se viralizara un video en el que este último cuestionaba la asistencia alimentaria a personas en situación de calle. García apeló a la encíclica del Papa Francisco para defender el rol social.
La controversia en torno a las recientes declaraciones de Jorge Macri sumó un nuevo capítulo tras las duras críticas del dirigente «Boina Blanca». La polémica se originó a raíz de la difusión de un video en el que el Jefe de Gobierno porteño cuestionaba el rol de la Iglesia Católica, asegurando que dar comida y abrigo a quienes viven en la calle «solo hace que vengan más y queden más dependientes de eso».
Frente a esta postura, García no ocultó su indignación y lanzó una dura advertencia a través de sus redes sociales, apuntando directamente contra los valores de la gestión porteña. En un mensaje contundente, García sentenció: «Lo de @jorgemacri es una total falta de moral, empatía y solidaridad con los más debiles».
En contraposición a la visión de Macri, García reivindicó la función social que cumplen las instituciones religiosas y el propio Estado para contener a los sectores más vulnerables. El dirigente enlazó su repudio con las enseñanzas de la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco, subrayando un concepto fundamental que el pontífice ha intentado inculcar a nivel global: «estamos todos en el mismo barco, nadie se salva solo».
García enfatizó que los roles del Estado son indelegables frente a los problemas que exceden a las familias, y recordó que la democracia debe servir para mejorar la vida de los ciudadanos, citando el histórico postulado de Raúl Alfonsín de que «con la democracia se come, se cura y se educa».
La postura de García va en sintonía con la respuesta institucional que emitió el propio Arzobispado de Buenos Aires, el cual aclaró que la asistencia que brindan en sus 33 centros barriales y 26 hogares «no es solo un plato de comida«, sino una verdadera «red de personas que acompañan» a quienes sufren extrema vulnerabilidad, sin fomentar que permanezcan en la calle.



